Salimos a dar la vuelta larga de la zona de Can Tho por el rio Mekong y sus canales sin fin. Empezando por el increíble mercado flotante al amanecer. Ya que en Tailandia no fuimos a ver nada por miedo de que iba ser muy turístico y además no era recomendado para mi espalda todavía.
Pues valió la pena esperar… aquí parecía una mezcla de mercado de mayoristas con cargas impresionantes de cualquier tipo de verduras y frutas con vendedores al detal con barcos mas pequeños…. entre todo eso pasaban cargueros de arena y madera larguísimas causando olas de un rio clase 2 a 3. Tirándose piñas de un barco al otro, refrescos o agua, café con hielo, hasta un vendedor de boletos de la lotería no falto… y las banderas de los barcos son frutas amarradas a un palo para identificar desde lejos la mercancía que cargan. Que bululú total a los primeros rayos del sol aquí en uno de los brazos de la culebra de 9 cabezas, como los vietnamitas llaman el Mekong también por sus 9 ríos que forman el delta y que todos provienen del mismo rio.
Seguido visitamos una fábrica de pasta de arroz artesanal. Muy interesante ver el proceso del “com al pho” (arroz a pasta), detrás de la casa un señor mato y preparo unos patos para el almuerzo o la cena. Hay miles de canales en el delta del Mekong y muchos sitios solo son accesibles en barco. Aunque casi siempre también hay una acera para bicis y motos en la orilla del canal que permite visitar los sitios con 2 ruedas. El segundo mercado flotante ya no tenia mucha vida cuando llegamos al sitio y de lejos no era tan impresionante como el primero. Pero nos regalaron unas frutas e insistieron que sean regaladas aunque quisimos pagarlas. Sabores nuevos… una fruta redonda marrona… acidisimo pero muy buena y otra amarilla, naranja con una consistencia de carne que parecía casi una torta.
Poco a poco se seguía por canales verdes y frondosos para llegar a un restaurant perdido en el delta. Frutas maduras y una sopa de pescado agridulce al estilo de Hot Pot chino con la pasta de arroz…. En un frasco tenían un líquido que contenía un aguardiente de arroz, cambur, otra fruta y una culebra completa adentro. Me acorde de Hermes tomando la culebra ciega cuando tenia sus problemas de cadera. Eso solo podía ser bueno para la espalda y los huesos - así que nos echamos un trago.
Después de un descanso nos metió en canales con muy poca agua donde unos barcos más grandes se habían quedado pegados, esperando que subiera el nivel de agua otra vez. Con poca agua el asunto se vuelve como Venezia en verano…. Una gran cloaca. Los olores fuertes y raros te abrazan y con el calor que hace casi sientes como te entran en los poros de la piel. Debe ser que estamos llegando otra vez a sitios más “civilizados”, uno lo puede oler. Buena experiencia y definitivamente vale la pena ver los mercados sobre todo.